5.6.10

Entrevista a la Magister Lourdes Alcaide


¿Qué es género?
 
Aparece a mediados de los años setenta entre las feministas inglesas, quienes usaron el vocablo “gender” para aludir a la diferencia sexual. Ya en los ochentas a partir de la traducción de escritos en inglés, es que se empieza a usar este concepto, que no solo se refiere a diferencia sexual, cada uno tiene maneras distintas de entender la palabra género. Por ejemplo, una concepción de género en relación al sexo desde el enfoque feminista que nos presenta Calas y Smircich (s-f, p220) es la escuela radical que presenta la “clase sexual” como condición de la mujer, por lo que se la considera como clase oprimida. Entonces según la escuela radical, el género es una construcción social que asegura la subordinación femenina al varón. Este vendría a ser uno de los siete conceptos hechos por Calas y Smircich.


Existen diversas manera de definir género según los distintos significados que dan los autores, pero en conclusión podemos decir que género se inscribe en el conjunto de vida social, porque ofrece un modo de diferenciar la práctica sexual de los roles sociales asignados a mujeres y hombres, roles que operan a nivel de las instituciones básicas y tutelares de la sociedad y que se reflejan en la división del trabajo, en las interacciones, en el desempeño de las tareas, y, por qué no, en la gestión de instituciones en las que el desarrollo de un estilo de dirección, en función al género, como atributo de la persona del director o directora.

¿Cómo crees que dirigen los hombres?

Según un estudio hecho por Mintzberg a cinco directivos varones con éxito, en otras palabras, directivos satisfechos con su trabajo y que por ello sacrifican el tiempo con su familia para poder lograr metas, triunfar y dirigir de manera optima, se obtuvieron resultados como la cantidad de tiempo que le dan a las reuniones, encuentros menos formales, tiempo que le dedican a la solución de problemas que se presentan de un momento a otro, la poca tolerancia a los escritos por el tiempo que les toma leerlas y contestarlas, debido a esto es que este tipo de tareas se lo delegan a sus secretarias, considera que la tarea de representación es fundamental en su trabajo y es por ello que eso también tiene un porcentaje adicional al tiempo ya mencionado. Todas estas actividades impiden que tenga un tiempo mayor para su familia en otras palabras, su casa vendría a ser una especie de segunda oficina ya que en ella también realiza trabajos extras. Como puedes ver, los hombres están orientados al logro de metas sin importar a veces el medio para lograrlas.


¿Y en cuanto a las mujeres?

Siempre se ha tenido la creencia de que la mujer carece de cualidades de líder ya que la feminidad ha sido siempre estereotipada como dependiente, sumisa y confortante, pero esta vez según los estudios de Helgesen centrados en cuatro líderes mujeres, se consideró el aspecto laboral, familiar y biográfico, y los resultados fueron similares a los de los hombres en cuanto a la cantidad de tiempo usado para reuniones, pero la diferencia es que existe una menor cantidad de estrés debido los descansos que se toman.

Existe un mayor interés por los demás, atribuyen mucha importancia a las relaciones, a comparación de los hombres, las mujeres buscaban espacios para poder estar con la familia debido a que l0 consideran prioritario, consideran los correos como un medio de buenas relaciones también, utilizan un tiempo adicional para relacionarse con otras empresas o clientes al igual que el hombre y no se sitúa en la parte de arriba del organigrama, sino en el centro tipo una tela de araña.

En otras palabra, las mujeres a diferencia de los hombres priorizan las relaciones interpersonales y el proceso en lugar de buscar solo productos. También se observa la búsqueda por parte de la mujer de delegar responsabilidades, usar las distintas habilidades de sus empleados para poder usarlas en el proceso, busca la participación de todos los miembros del equipo, busca poder intervenir en cualquier tarea para aprender, y finalmente, pero no menos importante, es que la mujer tienen mayor capacidad para escuchar.

¿Y por qué crees que se dan esas diferencias?

A mi parecer las diferencias se dan porque la mujer aporta de su feminidad, de su maternidad que es una magnifica escuela de liderazgo, las mismas destrezas de organización, equilibrio, enseñanza, guía, liderazgo, manejo de problemas, etc. En otras palabras, las mujeres no distinguen el trabajo de la casa debido a que fácilmente pueden realizar llamadas a sus casas para saber cómo están sus hijos o si es que hay algún problema. A pesar de que esto aumenta su labor, le produce tranquilidad lo cual lo considero como una ventaja. En cambio los hombres no lo hacen y esto les produce “la desesperación no manifestada” como lo llama Halper. Esta desesperación lleva al hombre a una insatisfacción profunda, pero es un precio que están conscientes que tienen que pagar.

Ximena Aguilar Alcaide





Porque nosotras somos las mejores

Cada vez que alguien toca el tema de la discriminación a la mujer, muchas sensibles compatriotas del género saltan a la defensiva exaltando a la figura femenina, rescatándola, revalorizándola y diciendo lo injusta que puede ser la sociedad machista. Pero yo pienso, ¿a que se refieren exactamente cuando hablan de discriminación? Yo la verdad nunca me sentí o consideré discriminada por ser mujer. No siento que alguna vez en mi vida me hayan tratado como menos valiosa que un hombre o que el hecho de ser mujer me haya limitado para hacer algo dentro de mi sociedad. A cualquier bar o discoteca puedo entrar gratis por ser mujer, estudié en un colegio mixto en el que yo podía tener el pelo largo y los hombres debían cortárselo porque “son hombres y se ve más ordenado”, estudio en una buena universidad que también es mixta, tengo sueños y metas profesionales, y es más, cuando me subo a un micro y ningún hombre se levanta para darme su asiento pienso “malditas feministas”. Muchas chicas con mi misma realidad social saltan a la defensiva de la mujer cada vez que se toca el tema de la discriminación, como si ellas hubiesen tenido que sufrir la verdadera discriminación, como si aún nosotras tuviésemos algo de superioridad para mostrar. Las mentes ya están cambiando, los roles se están ampliando y la aceptación de la igualdad, no la superioridad, la igualdad entre los hombres y las mujeres no es un futuro tan lejano si nosotras aprendemos a superar y dejar de lado ese resentimiento colectivo hacia los hombres.



Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. Quizás suene como algo muy lejano, pero forma parte de nuestra realidad que en el Perú todavía existe un fuerte abuso y maltrato hacia la mujer. “El estudio multicéntrico de la OMS sobre la violencia de pareja y la salud de las mujeres revela que el 48% de las mujeres en Lima y el 61% en Cusco reporta haber sufrido violencia física por parte de sus parejas. Del mismo modo, el 23% de las mujeres en Lima y el 47% de Cusco afirman haber sufrido violencia sexual. En conclusión, más de la mitad de las mujeres en Lima (51%) y el 69% en Cusco señalan que han sido violentadas sexual o físicamente por sus parejas. Según los datos de la Oficina de Planificación y Estadística de la VII Dirección Territorial Provincial (DIRTEPOL) de la Policía Nacional del Perú (PNP), en el año 2002 se registraron 36.841 denuncias por maltratos físicos y psicológicos ante la PNP en Lima Metropolitana y en el Callao. En el año 2003 la cifra se incremento a 38.336 denuncias, lo que evidencia aún más este problema. En relación al año 2004, la cifra a nivel de la VII Región–Lima de la PNP se incrementó a 41.567 denuncias.”(La violencia contra la mujer: Femicidio en el Perú: pg 12)



No parece formar parte de nuestro día a día, no sonará a algo que nos afecte a todas. Pero la huella de estos hechos está en todas nosotras, en nuestra forma de expresarnos sobre los hombres, en la necesidad de sentir que la mujer es especial, diferente, mejor. Eso que les pasa a “ellas” en esos barrios alejados, que ocurre por costumbres antiguas o por falta de educación o respeto, se ve reflejado en las miradas de centenares de mujeres resentidas que al final terminan haciéndose menos ellas mismas. Son las mujeres que pagan para que sus cuerpos sean cortados, transformados y suturados para ser más atractivas, para agradar a los hombres, aquellas que pasan horas frente a un espejo y se suben las minifaldas antes de salir a bailar. La mujer peruana debe de entender que es fuerte y luchadora, que es bondadosa y dedicada; que eso es lo que ha sido siempre y que debe amarse y respetarse por eso. No es menos que el hombre, pero tampoco la hace más que él. Y que debe exigir, sin miedos ni vergüenza, ser tratada con igualdad, respeto y el amor que merece. No es posible que hoy en día se una realidad que “siete de cada 10 mujeres no denuncia situaciones de maltratos por vergüenza, miedo a más agresión, divorcio o separación”. (Mayoría de mujeres no denuncia maltrato que recibe de su pareja) ¿Y que podemos hacer cada una de nosotras desde donde estamos? Pues yo creo que dar el ejemplo, como ya lo hacen muchas. Ser nosotras mismas, ni más ni menos, seguras de que eso basta para amarnos y que nadie tiene derecho a hacernos menos porque nosotras no lo hacemos. Somos nosotras las que tenemos que borrar de nuestro disco ese legado de resentimiento y opresión que ya no forma más parte de la verdad. Tenemos que despertar.









Bibliografia:



La violencia contra la mujer: Femicidio en el Perú



Violencia Familiar y Políticas Sociales en el Perú: Algunas reflexiones desde Trabajo Social



Mayoría de mujeres no denuncia maltrato que recibe de su pareja



Manuela Ramos (manuela.org.pe)





Claudia González

Un vistazo a la mente femenina

Esta encuesta fue realizada a 30 mujeres de diversas clases socioeconómicas y de diversas etapas de la edad adulta dentro del centro comercial Jockey Plaza y el mercado Santa Rosa ubicado en la avenida La Molina.



Este diagrama refleja una diferencia de opiniones casi igualitaria. Sin embargo, valdría la pena aclarar el tipo de reacción que se vio repetido en la gran mayoría de mujeres que respondió afirmativamente. Aún cuando respondieron libremente y expusieron su honesta forma de pensar, hubo una pausa prolongada antes de hacerlo con una expresión de vergüenza en el rostro. La respuesta “si, considero que el hombre es el jefe del hogar” estuvo siempre seguida por algún tipo de justificación que jamás fue solicitado para hacer la encuesta y que regularmente no se volvió a repetir con ninguna otra pregunta. Esto puede fácilmente darnos a entender que, a pesar de tener una sociedad con tendencias patriarcales, admitirlo esta mal visto socialmente y sobre todo y si esa afirmación proviene de una mujer.




Como observación, cabe resaltar que la gran mayoría de mujeres que respondieron que el hombre es el jefe del hogar afirmaron también que tanto lavar, cocinar y limpiar como cualquier otra labor domestica puede ser realizada igualmente por un hombre. Esto nos da a entender que, aunque se conserven ideas patriarcales como diseño de la familia nuclear dentro de la sociedad, la práctica y distribución de labores está cambiando. Esto se debe en gran medida a que muchas mujeres de distintas condiciones dedican gran parte de su tiempo a labores económicamente activas por lo que no pueden dedicarse de lleno a las labores domesticas y este trabajo debe verse dividido tanto entre hombres como mujeres en varios de los casos. Sin embargo, podemos observar que en 11 de los 30 casos se conservan ideas patriarcales, pero se adoptan ideas modernas por necesidad más no por cambio en la ideología.





Las cuatro mujeres que se autodenominaron como no independientes son mantenidas económicamente por hombres; sin embargo, todas ellas aún así consideran que la carga más pesada en el hogar es llevada por la mujer y que las labores domesticas no son sólo para las mujeres.


 


Es importante resaltar que muchas de las mujeres que afirmaron haber sido agredidas por un hombre en un principio se mostraron una intensión de responder negativamente ante la pregunta hasta el momento en que se mencionó la aclaración “aunque sea con obscenidades en la calle”. Esto da a entender que la practica hecha por los hombres de molestar o incluso acosar sexualmente a las mujeres cuando estas transitan libremente por la calle es una costumbre tan cotidiana en la ciudad de Lima que en un primer instante ni siquiera es considerado como una agresión verbal. Es como si las mujeres ya se hubiesen acostumbrado y resignado a ser humilladas de esta manera en la vía publica.

Por otro lado, hubo un grupo menor de mujeres que afirmaron haber sido agredidas no sólo bajo esta modalidad, si no que mostraron un profundo resentimiento hacia los hombres. Esto se presentó en mujeres de un sector socioeconómico D (vendedoras ambulantes) y de edades que oscilan entre los 50 y 60 años.





Es interesante el hecho de que 11 de las 13 mujeres que afirmaron que el hombre es el jefe del hogar considera que la carga más pesada es aún así llevada por la mujer. Aquí sería importante realizar un análisis más profundo sobre la concepción que se tiene de lo que es un jefe del hogar y sobre los roles que las mujeres realizan de modo que sientan que la carga más pesada recae sobre ellas.


La mayoría de mujeres que trabaja pero no realiza labores domesticas aún así considera que la carga más pesada es llevada por la mujer.

 
Como observación general podemos apreciar que existe dentro de la mentalidad colectiva de la mujer urbana ese espíritu de superación, identificación y compromiso con el género femenino. Pareciese que en la ciudad, la mujer está intentando dejar de lado la educación machista que venimos arrastrando por generaciones y nos acercamos cada vez más a la igualdad de género. Sin embargo, es bastante notorio el sentimiento de rencor que muchas mujeres manifiestan, sobre todo en los sectores sociales C y D, hacia el maltrato y la opresión masculina.







Claudia González

En diferentes partes del mundo y en todo tipo de culturas











Claudia González

“Distintos, no desiguales”

En la actualidad, el mundo ha atravesado por diversos cambios que han innovado nuestra manera de pensar y actuar, nuevas tecnologías, las muchas revoluciones de todo tipo que se han dado, como la industrial, la francesa, la cubana, la mexicana, las revoluciones en las ideologías religiosas, en las ideologías de las sociedades, etc. Y sobre todo, la revolución femenina, o también llamada la liberación femenina, que su incubación se inició desde el principio de la historia y tiene un origen común en cada cultura y lugar geográfico donde se ha logrado. Este gran hecho se le ve concedido por muchas mujeres que lucharon día a día por buscar ser consideradas como iguales a los hombres, sin excepción alguna, planteándose como primera meta acceder al derecho de votar.

De ahí, la mujer ha tomado su puesto en la historia de cada país y ha logrado realizar las mismas cosas que un hombre, y hasta más. Sin embargo, a pesar que nos encontremos en pleno siglo XXI, la mujer peruana en el aspecto laboral aún atraviesa por muchos obstáculos o trabas al buscar conseguir un trabajo por el cual, ella posee toda las habilidades y destrezas al igual que un hombre, pero que al final en su mayoría, se le es subestimada o peor, discriminada por su sexo.

Ante esto, se puede observar que el Perú no posee una ley para la igualdad de hombres y mujeres con equidad de género. Lo que sí existe son planes a favor de los derechos de la mujer, tales como el Plan de Igualdad de Oportunidades (PIO) cuyo contenido detallado se desconoce y que no ha sido formalmente consultado con la sociedad civil. Sólo se ha publicado un folleto que resume sus mandatos, pero que no da cuenta de manera específica y oficial de cuáles son los mandatos que de él derivan y que podrían exigirse.

Asimismo, en cuanto al cumplimiento de los otros planes propuestos por el Estado peruano en nuestra realidad, se ha visto que se ha reducido la meta de 100% a 50% para que el total de planes de gobierno regionales y locales incorporen la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en 2006 y, encima, se ha ampliado el plazo de cumplimiento hasta 2010. Esto supone una pérdida de la importancia y prioridad de esta meta entre 2002 y 2005[1].

Si eres mujer, y hablamos del acceso al empleo, se debe tomar en cuenta que el Estado peruano no ha cumplido con asegurar que la población femenina goce de un acceso equitativo al empleo, pese a que son la mayor parte de la población en edad de trabajar. Del porcentaje total de mujeres en edad de trabajar sólo poco más de la mitad se encuentra empleada, mientras que en el caso de los hombres en similar condición más de las dos terceras partes tiene trabajo. Asimismo, se observa que la mujer se desarrollo laboral en se concentra en el sector informal, donde los derechos laborales mínimos no son respetados; además, la remuneración entre mujeres y hombres es dispar sin que medien factores justificados, mientras que las mujeres rurales están postergadas en todos los ámbitos.

Por consiguiente, al buscar un buen argumento del porqué de esta discriminación laboral hacia el sector femenino, la socióloga Fanni Muñoz responde lo siguiente: “La cultura machista que se da en nuestro país, pues obstaculiza el libre desarrollo de las mujeres, entre otras cosas. Y la segunda se da en el ámbito familiar, pues la mujer, al cumplir su rol de madre a tiempo completo, no se desarrolla laboralmente al mismo nivel que se pareja o tarda mucho más tiempo en hacerlo.

En conclusión, nos preguntamos ¿Cuánto tiempo más nos tomará dejar de lado los prejuicios en cuanto al género? Y ¿Qué más se puede hacer para que nos demos cuenta que cualquier persona, hombre o mujer es capaz de desempeñar la misma labor que quiera?



Bibliografía:

• (2006) Informe alternativo al sexto Informe periódico del Estado Peruana al comité de la CEDAW. Lima. (http://www.iwraw-ap.org/resources/pdf/Peru%20final%20spanish%20version.pdf) Páginas: 10 - 20 (Fecha de visita: 1 de junio del 2010)

• (2006) Definición y causas de la discriminación laboral en el Perú. Lima. (http://blog.pucp.edu.pe/index.php?blogid=390) (Fecha de visita: 1 de junio de 2010)



Thalía Trillo Montes





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[1] INFORME ALTERNATIVO AL SEXTO INFORME PERIÓDICO DEL ESTADO PERUANOAL COMITÉ DE LA CEDAW

Discriminación laboral a la mujer

Se realizó una encuesta de una muestra de 20 personas, en su mayoría una población femenina con un rango de edad muy variado entre los 19 y 71 años. Para llevarla a cabo, me enfoqué sólo mujeres para encuestar, debido a que no se observa casi nada de discriminación laboral al género masculino en nuestro país. Asimismo, tanto en la profesión u oficio como el estrato socio – económico cultura de las mujeres encuestadas la muestra fue muy variada, esto se debió a que quería observar y analizar la cosmovisión de cada de una de ellas en particular y no generalizar las respuestas o información de un sólo sector. El objetivo de esta encuesta es poder conocer lo que algunas mujeres peruanas piensan y opinan sobre la situación laboral actual que cada mujer enfrenta día a día ante una desigualdad de género muy vigente en nuestra sociedad. 




En la primera pregunta se planteó de manera directa si en toda la experiencia laboral de las encuestada habían percibido algún tipo de discriminación por ser mujer, antes esta interrogante, sólo un 10% de ellas, respondió que sí, estas mujeres dada la casualidad son personas con una profesión en ingeniería de minas e ingeniería civil. Ante lo mencionado anteriormente, se puede plantear el hecho que la carrera de ingeniería en nuestro país, si bien acceden tanto como hombres como mujeres, lamentablemente, los postulantes, estudiantes, graduados de esta carrera son en su gran mayoría del género hombre. Las que respondieron que sí sentían una discriminación laboral por género cuando habían postulado a un trabajo, me explicaban que se mayormente se da en la carrera de ingeniería, porque se la ha visto mal asociado a la carrera de ingeniería como propia del género masculino. En cambio, las demás encuestadas como secretarias, periodistas, administradoras, psicólogas y comerciantes que me comentaban que ellas no viven esa discriminación porque hay una igualdad de hombres y mujeres laborando en sus profesiones u oficios. De las respuestas brindadas de esta pregunta, la discriminación laboral al género femenino hoy en día, se ve mayor asociado a carreras como ingeniería y derecho donde aún se latente un pensamiento machista hacia el hecho que una mujer también pueda desempeñarse igual o mejor que el hombre.





En la segunda pregunta, se planteaba lo que exponía la socióloga Fanni Muñoz sobre la ineficacia del Estado u otra entidad gubernamental de nuestro país al hacer valer los derechos de la mujer mediante el cumplimiento de las leyes que se promulgan, que no sólo se quede en las palabras, sino que se ven aplicadas a nuestra realidad. Ante esto, se preguntaba si coincidían con lo que se plantea, el 90% estuvo de acuerdo, y al preguntarles el por qué, explicaban que el Estado puede promulgar diversas leyes para hacer validar los derechos de la mujer, pero que las empresas no cumplen para nada con sus trabajadoras. Esto se debe a que al hablar de temas de ascensos o remuneraciones, en el hombre se le daba mayor preferencia sin tomar en cuenta las habilidades o el potencial que la mujer trabajadora pueda tener. Asimismo, muchas planteaban que toda entidad política siempre es un cero a la izquierda ante cualquier problema y, sobre todo, cuando se trata el tema de los derechos de la mujer. Por otra parte, se planteó el hecho que ninguna empresa en su totalidad favorece a que la mujer pueda desempeñarse correctamente tanto en el rol profesional como en el rol maternal, ya que en su mayoría consideran a una mujer embarazada o con hijos una persona muy ineficiente porque tienes otras prioridades que cubrir.





Esta pregunta la realicé debido a que anteriormente, los materiales pedagógicos en las escuelas se les instruían a los estudiantes el estereotipo de profesión según el tipo de género, como el hombre como bombero o abogado, y a la mujer como profesora o secretaria, pero nunca se veía viceversa. El 80% respondió que de alguna manera si tuve una participación en este pensamiento de designar profesiones por género, cuando una mujer puede desempeñarse en cualquier profesión que desee. Asimismo, muchas de las encuestadas criticaban el hecho que aparte que en los libros se les representaban como secretarias o profesoras, también se les mostraba como ama de casas, una etiqueta que ha llevado la mujer por siglos. Me mencionaban el hecho que por ese tipo de pensamiento machista, mucha de ellas, señoras entre los 42 para arriba, estudiaban una carrera y justo al terminarla no podían ejercerla como hubieran querido porque ahí nomás se casaban y se dedicaban a la familia, al cuidado de los hijos, o muchas empezaban la carrera pero no la terminaban por motivos económicos, ya que los padres preferían que los hijos varones estudian una carrera, ya que ellos cumplían con el deber de mantener a la familia, y la mujer de cuidar la familia. Y este tipo de pensamiento, pasaba en generación en generación, y a su vez los materiales pedagógicos reflejaban esta clase de ideas. 



En la cuarta pregunta con respecto a los tipos de profesión que poseen un alto índice de discriminación laboral femenino, podemos apreciar que un 31% opina que el cargo de presidente o cargo político en nuestro país se observa mayor discriminación de este tipo. De ahí un 25% lo ocupa la carrera de ingeniería, consecutivamente con un 18% tanto una mujer policía como otros (tales como derecho) también se puede ver reflejado este problema. Por último, con un 8 % encontramos la carrera de administración donde hoy en día según las encuestadas se ve una mayor equidad de hombres y mujeres en cuanto al acceso laboral. Ante esto podemos plantearnos el hecho que la mentalidad de ver a una mujer en la carrera de  ingeniería  que era algo inaudito de observar, ahora ya no lo es así. La población femenina que se desempeña laboralmente como ingeniera ahora va en aumento de poco a poco, lo cual es un  buen progreso para luchar contra los prejuicios o estigmas laborales de la mujer: sin embargo, cabe resaltar que una mujer abogada es aún discriminada en nuestro país según lo que respondieron las encuestadas a qué profesiones posee un alto índice de discriminación laboral encuestadas, y es algo que ve día a día, el campo de derecho aún no es tan accesible para la mujer en nuestra actualidad. 



En la quinta y última pregunta, sobre cuáles podrían ser los principales motivos de discriminación laboral femenina el 62% opina que una sociedad machista es el principal causante del origen de esta discriminación, nuestro país se rige bajo un pensamiento donde se le discrimina a la mujer, considerándolo como el sexo débil e incapaz de igualar al hombre en cuanto sus habilidades o aptitudes. Además, de dificultando el desarrollo de su rol profesional, y pensando que la mujer es la principal encargada de cuidar de los hijos y de la casa, cuando ella puede cumplir los dos roles a la vez, tanto profesional como maternal con la misma destreza. Por otro lado, se observa muy detenidamente que las empresas por el mismo hecho que la mujer al quedar embarazada o por ser mujer casada con hijos, automáticamente se plantea la idea que su rendimiento o desempeño va a ser bajo, y prefieren contratar a hombres. Po último, un 33% opina que tanto la sociedad machista como la maternidad son los principales motivos de discriminación hacia la mujer en el aspecto laboral. Lo que se puede resaltar de estas respuestas es que aparte de una sociedad machista que sea la principal razón de la discriminación laboral hacia la mujer en nuestro país, sería también ponernos a pensar en que la mujer también desarrolla ese pensamiento, es decir, también lo adopta, ya que a veces la misma mujer se pone trabas u obstáculos para poder desempeñarse en lo que quiere hacer o ser. Es claro, que existe una actitud machista en nuestra sociedad, pero no sólo es impartida por lo hombres, sino también por las mismas mujeres. Y si se busca eliminar este tipo de discriminación, no sólo se le debe asignar a los hombres, sino a nosotras mismas también, porque inconscientemente cada una emite prejuicios contra otras mujeres por hacer algo que está fuera de lo acostumbrado, como por ejemplo, si una mujer desempeña la labor de un cargo importante en una empresa, y si es exigente, seria, muy poco flexible con las negligencias del personal y si es determinante con las decisiones tomadas, es fichada como una mujer fría, despiadada, una "desgraciada", una persona demasiado ambiciosa y cruel  pero en cambio si es un hombre el que estuviera en el lugar de ella,  se pasaría por alto estas caractertísticas, porque es hombre y punto y se supone que es normal que un hombre cumpla con esos rasgos, pero una mujer no debe ser así. Tanto mujer como hombres deberíamos cambiar eso, pero si queremos empezar a generar cambios a pasos grandes, este tipo de mentalidad debería ser eliminada primero por nosotras, el cambio debería empezar por nosotras mismas.




Thalía Trillo Montes