El hombre, desde hace mucho tiempo atrás, ha sido visto por el resto de las personas y hasta por el mismo, como el sexo fuerte, el que todo lo puede, el que manda y el que tiene derecho a todo cuando se le antoje. En contraste, la mujer siempre ha sido idealizada como lo frágil, lo emotivo y como un ser dependiente del hombre incapaz de realizar diversas actividades. Como lo señala Danilo de Assis Clímaco:
“El mundo es partido en dos y todo lo que está en la parte superior es apropiado por el hombre: fuerza, decisión, capacidad de mando, etc. En la parte inferior del mundo queda lo que carece de valor: la debilidad, la inocencia, la obediencia, etc. y es relegado a la mujer. El hombre jamás puede bajar a este mundo, tiene “horror a la ambigüedad” (Del Castillo: 2003)”
Se puede observar que el machismo está muy marcado, pues se hace de lado a la mujer sin importar las cualidades y habilidades que ella pueda tener. Siempre fue considerada un objeto sexual y de reproducción, pues de no ser así hace mucho ya nos hubiésemos extinguido. Por otra parte, a la mujer se le atribuía la parte emocional y con lo sensible, ya que ellas si podían mostrarse débiles porque lo eran, en cambio los hombres se limitaban a reprimir sus emociones para no perder el mando. Hemos escuchado desde pequeños que los hombres no lloran porque son “machos”, como si el hecho de no mostrar lo que sienten los haría más fuertes.1
Debido a estas falsas ideas que han existido a lo largo de la historia es que el propio hombre se acostumbró a realizar ciertas actividades, negándose a el mismo otras en las que podía participar pero que no las hacía porque “son de mujeres”. Es por ello que; hoy en día; difícilmente alguna persona pueda creer que los hombres son víctimas de discriminación, pues fueron ellos los que abusaban de las mujeres considerándose por mucho tiempo los fuertes debido a sus capacidades físicas y mentales.
Progresivamente, el hombre ha ido perdiendo esa capacidad de mando y liderazgo, ya que las féminas han luchando cada vez más por los derechos que poseen y que no habían sido respetados. Se han vuelto tan independientes que ahora realizan actividades que el hombre también puede realizar. Muchas veces estos hombres se han visto opacados por ellas, puesto que han resultado ser más capaces que ellos. Este debilitamiento del poder del hombre lo fue ganando la mujer, se volvió más fuerte y por ello puede juzgarlo sin tener el mismo temor de antes a ser maltratada.
En nuestros días, el hombre se ve discriminado de muchas maneras. Uno de los casos más resaltantes es que no se les permite hacerse cargo de sus hijos, en caso de ser divorciados, las mujeres no permiten que los hombres realicen actividades que para ellas son propias, como el cuidado de los hijos, el hogar, etc., ya que se ha tenido la idea de que es la mujer la que tiene mayores habilidades para realizar este tipo de trabajos. Asimismo, es objeto de burla por los propios hombres y mujeres, cuando éste se dedica a las labores de casa, muchas veces lo tildan de gay, como si realizar tales actividades lo hiciera menos hombre o lo convirtiera en mujer. Muchos hombres saben que hacer ese tipo de cosas no lo harán cambiar, pero el solo hecho de que alguien los juzgue los hará dudar y podrán, incluso, dejar de hacerlo. Por otro lado, cuando algunos hombres que son homosexuales, deciden postular a algún tipo de trabajo también corren peligro de ser discriminados, ya que por ser homosexuales les niegan el trabajo. El tener una preferencia sexual no quiere decir que las habilidades y aptitudes que puedan tener ciertas personas se vayan a mermar. Además, aunque sean admitidos en ese trabajo, va a haber gente que los discriminará pues hablarán de él de forma despectiva o como si fuera menos que cualquier otro. Otro punto importante es que las mujeres ha obtenido tanta libertad que, ahora, abusan de ellos pues creen que tienen el derecho de tratar como les parezca a cualquier persona. En su gran mayoría, los hombres discriminados, sufren maltrato psicológico por parte de sus esposas. Pero no se descarta que también son víctimas de maltrata físico.
Hasta el día de hoy, no existen leyes, instituciones ni decretos en nuestro país que protejan y velen por el bienestar de los hombres. Esto es una forma más de discriminación, pues a pesar de decir que tanto hombres como mujeres tenemos los mismos derechos, ninguno está en contra del maltrato y discriminación del sexo masculino. Hasta la actualidad, se sigue idealizando a la mujer como libre de polvo y paja, en cambio el hombre va a seguir siendo criminalizado por todas las malas acciones que cometió en el pasado.
La discriminación del género masculino no es conocida o no se habla de ella, puesto que se le presta mayor atención a los problemas que pueda sufrir la mujer, pues la voz de la mujer será escuchada en cualquier lugar. En contraste, el hombre será juzgado y muchas veces se dudará de la credibilidad de sus palabras, pues en la sociedad en la que vivimos se tiene la idea de que la mujer siempre va a ser la víctima. A parte de no ser escuchados, los hombres, no buscan ayuda o se quedan callados por el simple hecho tener vergüenza o creen que van a ser la burla de todos, pues ¿qué es lo que van a pensar de él si se llegaran a enterar que es maltratado? ; asimismo tienen miedo, se sienten amenazados por sus propias parejas y por ello es que deciden no buscar ayuda y seguir en silencio.
Entonces, es necesario y de suma importancia que se tome en cuenta que los hombres también son seres humanos que merecen respeto e igualdad de oportunidades y derechos. Además de eso, sería muy significativo que organizaciones estatales u ONGs consideraran la posibilidad de crear proyectos que ayuden a estos hombres a poder salir de este problema que muchas veces los agobian y consumen en profundas depresiones.
Lindsay Cabrera Gómez.
Bibliografía:
• RAMOS, Miguel Angel (2001) La paternidad y el mundo de los afectos. Publicado en: FEM. Publicación Feminista Mensual. México D.F.Año 25 Nº 219 (Consulta: 01 de Junio del 2010)(http://www.mimdes.gob.pe/archivos_sites/daff/convencionfamilia/La_paternidad_en_el_Mundo_de_los_Afectos_Ramos_2001.pdf)
• DE ASSIS, Danilo(2005) Acercar la opresión. Vol.5 Nº2 (Consulta: 30 de Mayo del 2010) (http://www.inventandopolvora.org/textos/opresion.doc)
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