5.6.10

Un vistazo a la mente femenina

Esta encuesta fue realizada a 30 mujeres de diversas clases socioeconómicas y de diversas etapas de la edad adulta dentro del centro comercial Jockey Plaza y el mercado Santa Rosa ubicado en la avenida La Molina.



Este diagrama refleja una diferencia de opiniones casi igualitaria. Sin embargo, valdría la pena aclarar el tipo de reacción que se vio repetido en la gran mayoría de mujeres que respondió afirmativamente. Aún cuando respondieron libremente y expusieron su honesta forma de pensar, hubo una pausa prolongada antes de hacerlo con una expresión de vergüenza en el rostro. La respuesta “si, considero que el hombre es el jefe del hogar” estuvo siempre seguida por algún tipo de justificación que jamás fue solicitado para hacer la encuesta y que regularmente no se volvió a repetir con ninguna otra pregunta. Esto puede fácilmente darnos a entender que, a pesar de tener una sociedad con tendencias patriarcales, admitirlo esta mal visto socialmente y sobre todo y si esa afirmación proviene de una mujer.




Como observación, cabe resaltar que la gran mayoría de mujeres que respondieron que el hombre es el jefe del hogar afirmaron también que tanto lavar, cocinar y limpiar como cualquier otra labor domestica puede ser realizada igualmente por un hombre. Esto nos da a entender que, aunque se conserven ideas patriarcales como diseño de la familia nuclear dentro de la sociedad, la práctica y distribución de labores está cambiando. Esto se debe en gran medida a que muchas mujeres de distintas condiciones dedican gran parte de su tiempo a labores económicamente activas por lo que no pueden dedicarse de lleno a las labores domesticas y este trabajo debe verse dividido tanto entre hombres como mujeres en varios de los casos. Sin embargo, podemos observar que en 11 de los 30 casos se conservan ideas patriarcales, pero se adoptan ideas modernas por necesidad más no por cambio en la ideología.





Las cuatro mujeres que se autodenominaron como no independientes son mantenidas económicamente por hombres; sin embargo, todas ellas aún así consideran que la carga más pesada en el hogar es llevada por la mujer y que las labores domesticas no son sólo para las mujeres.


 


Es importante resaltar que muchas de las mujeres que afirmaron haber sido agredidas por un hombre en un principio se mostraron una intensión de responder negativamente ante la pregunta hasta el momento en que se mencionó la aclaración “aunque sea con obscenidades en la calle”. Esto da a entender que la practica hecha por los hombres de molestar o incluso acosar sexualmente a las mujeres cuando estas transitan libremente por la calle es una costumbre tan cotidiana en la ciudad de Lima que en un primer instante ni siquiera es considerado como una agresión verbal. Es como si las mujeres ya se hubiesen acostumbrado y resignado a ser humilladas de esta manera en la vía publica.

Por otro lado, hubo un grupo menor de mujeres que afirmaron haber sido agredidas no sólo bajo esta modalidad, si no que mostraron un profundo resentimiento hacia los hombres. Esto se presentó en mujeres de un sector socioeconómico D (vendedoras ambulantes) y de edades que oscilan entre los 50 y 60 años.





Es interesante el hecho de que 11 de las 13 mujeres que afirmaron que el hombre es el jefe del hogar considera que la carga más pesada es aún así llevada por la mujer. Aquí sería importante realizar un análisis más profundo sobre la concepción que se tiene de lo que es un jefe del hogar y sobre los roles que las mujeres realizan de modo que sientan que la carga más pesada recae sobre ellas.


La mayoría de mujeres que trabaja pero no realiza labores domesticas aún así considera que la carga más pesada es llevada por la mujer.

 
Como observación general podemos apreciar que existe dentro de la mentalidad colectiva de la mujer urbana ese espíritu de superación, identificación y compromiso con el género femenino. Pareciese que en la ciudad, la mujer está intentando dejar de lado la educación machista que venimos arrastrando por generaciones y nos acercamos cada vez más a la igualdad de género. Sin embargo, es bastante notorio el sentimiento de rencor que muchas mujeres manifiestan, sobre todo en los sectores sociales C y D, hacia el maltrato y la opresión masculina.







Claudia González

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