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Yuyanapaq, para recordar” es una muestra fotográfica, intensa, dura y sobre todo muy real. Es un recuerdo latente que lucha por no ser olvidado jamás, que nos pide que aprendamos algo. Para muchos, es la brutalidad a la que puede llegar el ser humano, es el dolor de miles de personas, es el reflejo de la injusticia social, de lo que puede pasar si te olvidas que formas parte de algo más grande, que juntos somos un todo. La igualdad, a pesar de tantas crueles experiencias, me suena a algo lejano. Es curiosa la vibra del lugar, las impresiones que deja en la gente, supongo que la mía hubiese sido parecida, si no tuviese que haber ido con una misión específica hasta aquella exposición. Lo que yo pude ver a través del dolor, fue la lucha de muchas mujeres, ese espíritu de superación, verdaderas heroínas que contra todo pronóstico salieron adelante ante la discriminación, la intolerancia, el racismo, el crimen, la tortura, la violación, la destrucción de sus hogares, la muerte de sus seres amados. Yo creí que me iría con una idea de la mujer andina como oprimida, traumatizada y quebrantada. Sin embargo, ocurrió todo lo contario.
Personajes como Maria Elena Moyano; mujeres injustamente acusadas de terrorismo que no se rindieron y lucharon por su liberación; madres, esposas que salieron a las calles a reclamar la desaparición de sus parientes, madres que protegieron a toda costa a sus pequeñas hijas de ser violadas. Verdaderas guerreras, eso son las mujeres peruanas. Creo que lo que son capaces de soportar, las fuerzas que tienen para luchar, son lo que hoy las hace ser más consientes que nunca de todo lo que valen y de todo lo que pueden lograr. Son en momentos como este en los que se prueba de que está hecho uno, y es el valor de las mujeres lo que puedo rescatar tras todas estas imágenes llenas de dolor e injusticia. Es esta energía la que sigue viva hasta hoy y se ve reflejada en mujeres trabajadoras e independientes que luchan por sus derechos y por salir adelante. Son estas las mujeres que apoyan ONG’s como Manuela Ramos y Flora Tristán. Durante mi visita a Manuela Ramos pude confirmar el gran valor de la mujer andina al apreciar las artesanías que ellas confeccionan y que son vendidas ahí. Yo ya no podría volver a ver jamás a la mujer peruana como sumisa u oprimida, no después de sentir toda la fuerza que ella tiene, no se puede simplemente porque no lo es.
Claudia González




me parece un articulo profundo y bueno, sacaré algunos ideas...
ResponderEliminarLucia Hernández
Este articulo sobre el terrorismo, nos habla sobre lo que no debemos olvidar del terrorismo, eso inocentes que murieron tratando de manifestar y fomentar la paz, el control vecinal y los derechos de las personas, de los inocentes que morían por terroristas, aquello que no debe volver a pasar en nuestro país, para que nosotros no pasemos lo que paso nuestro país, y debemos de estar orgullosos de las mujeres que hay en este pais mujeres luchadoras, no debemos prmitir volver a deja que el pais pase por esos 20 años de terror.
ResponderEliminarGabriela Sabroso